El 13 de Octubre comenzó, y en ese mismo día finalizó, el rescate de los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados en la mina de San José, un hecho que pasará a la historia del país como un día de superación tecnológica y personal.
Durante todo este acontecimiento si una palabra ha sido las más pronunciada esa ha sido esperanza, pues no se podía tener otra cosa desde el día 22 de octubre en que una sonda consiguió romper fondo a 668 metros de profundidad lo que permitió mostrar al equipo de rescate una nota en la que se indicaba que todos estaban bien. En ese momento fue cuando se iniciaron las labores de rescate.
Dichas labores de rescate comenzaron por la distribución de alimentos y medicinas a través de los conductos que se realizaron para introducir las sondas. A su vez, para el rescate de los mineros, se llevaron a cabo tres planes cuyos principales inconvenientes eran el numero de metros que excavaban cada 24 horas así como la anchura necesaria para poder introducir las cápsulas de evacuación. A esta operación se la bautizó como la operación San Lorenzo, en honor al patrón de los mineros.
Para esta operación se emplearon tres perforadoras y se diseñaron tres cápsulas bautizadas como Fenix, siendo la perforadora del plan B, la Schramm T-130, y la mas grande de las tres cápsulas las que hicieron posible el rescate. Toda esta operación tuvo unos costes de unos 20 millones de dolares, unos 14,4 millones de euros.
Por fin el día 12 de Octubre se anunció el inicio de la evacuación que dio comienzo el 13 de Octubre a las 00:00 horas y finalizo a las 21:56 de ese mismo día.
Ahora la empresa minera San Esteban tendrá que dar cuentas, ante los organismos encargados de ello, de las condiciones de seguridad de la mina, así como de porqué suspendió los pagos de los salarios de los mineros dos meses antes del accidente. Hasta que eso se haga público siempre quedaran los relatos de los 33 mineros y como su comportamiento estoico les ayudo ante la adversidad.
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